lunes, 20 de agosto de 2007

Nota después del Día del Libro (y II)

Nota del autor:

Esta (breve ahora) entrada debí haberla publicada hace muchos meses, pero debido a mi prolongada ausencia de la red apenas la publico hoy.
(tv_insomne)

En la entrada anterior me referí a la escasa oferta literaria en muchas regiones, que se limita a los títulos que se ofrece con frecuencia en tiendas de autoservicio.

En dichos establecimientos se encuentra libros de pseudociencia que, según veo, usurpan el lugar que podrían ocupar ejemplares dedicados a la divulgación científica.

Sin embargo, el problema de fondo es la escasa promoción y práctica del pensamiento racional que se hace en nuestra sociedad así como en muchas otras sociedades en el planeta.

Esto puede parecer obvio, sin duda. Sin embargo, me parece que un público que no ha tenido acercamientos a la ciencia siquiera en niveles educativos elementales puede sentirse intimidado por literatura que, a sus ojos, podría parecer que precisa de conocimientos previos. Quizás también esa falta de referentes críticos se traduzca en una dificultad para identificar la información valiosa y veraz de la que no lo es.

Ocurre también que los comerciantes de lo sobrenatural y lo "extraordinario" ofrecen una literatura accesible en tanto no se requiere ejercer el escrutinio y la crítica, pues sólo basta creer para tener acceso a los misterios ofrecidos.

Veo ahora que el problema no es la oferta de los títulos magufos en las estanterías de los supermercados, sino la carencia por parte de muchos posibles lectores de herramientas para el análisis crítico de dichos libros.

¿Qué opinan?